a:
Uno de los criterios de exclusión para el Ingreso en la Institución son los trastornos Conductuales Graves, por ello no vemos un grupo de diagnóstico de este tipo, pese a encontrar un par de pacientes con patología paranoica (7% de la muestra) pero que no causan problemas de convivencia entre el grupo de residentes. Destaca el diagnóstico de deterioro cognitivo como trastorno predominante y la depresión (en su mayoría asociada al deterioro cognitivo) en segundo lugar. Observamos una diferencia entre la valoración de deterioro cognitivo en la residencia entre los resultados del test SPMSQ y los datos obtenidos de los Historiales Médicos. Nos decantamos por estos últimos ya que son más completos y abarcan un periodo mayor de tiempo.

LA ENCUESTA
Se confeccionó un cuestionario para administrarlo a todo el personal de la residencia (ver Anexo III) a partir de la información recogida en la revisión bibliográfica previa a la realización de la consulta. Se decidió dejar un campo de Observaciones para dejar expresar cualquier posible comentario del personal del centro. El objetivo fue averiguar qué situaciones del trabajo diario de un Cuidador Formal, en este caso de una Residencia Geriátrica Privada, les generaba mayor malestar. Se decidió no utilizar cuestionarios ya creados.
La encuesta se pasó, finalmente, a 6 de los 14 trabajadores. Pudimos obtener datos del personal de enfermería y Auxiliares, de los turnos de Mañana, Tarde y Noche. No pasamos la encuesta al personal de cocina ni al de limpieza, por tener un menor contacto con los residentes. Tampoco al personal de Dirección, pese a que se les pidió su colaboración. Los ítems que aparecen como generadores de mayor malestar aparecen en la tabla III (ver Anexo IV para consultar los resultados completos de la encuesta):

DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS
El objetivo del presente trabajo fue recoger los aspectos que generaban mayor malestar entre los trabajadores de un centro privado de asistencia geriátrica. La intención desde un principio fue la de seleccionar una serie de ítems estresores para actuar sobre ellos evitando que resultasen generadores potenciales de desgaste profesional o burnout. Entre los resultados obtenidos destacan como potencialmente generadores de malestar:
Estos resultados se relacionarían con varios trabajos anteriores. Guzmán (2003) describe los problemas físicos como factor generador de desgaste profesional. En los resultados de nuestra encuesta un 60% se queja de una falta de recursos materiales adecuados para la realización correcta de su trabajo. El centro cuenta con elementos ergonómicos para facilitar el trabajo de los Cuidadores y el movimiento e independencia de los residentes. Pese a ello, ante la demanda de los trabajadores se podrían considerar ayudas como grúas y sillas especiales para facilitar las transferencias de los pacientes más graves o que ayudase a los auxiliares a soportar mejor, evitando lesiones, el apoyo que ofrecen a los residentes en los aspectos en los que éstos muestran mayor dependencia, como son el aseo y el vestido, o los traslados de la cama a la silla dentro de la propia residencia.
Se podría plantear un estudio más profundo por parte del fisioterapeuta de los problemas ergonómicos en el trabajo de las auxiliares. Una formación relacionada sobre este tema también les ayudaría a realizar posturas correctas cuando movilizan un paciente, o a realizar estiramientos en momentos de descanso para evitar sobrecargas y lesiones. Este fisioterapeuta ya trabaja con el grupo de residentes, pero un par de horas semanales durante un periodo de tiempo enfocadas al grupo de trabajadores evitaría problemas físicos y el malestar potencial del cansancio físico en el trabajo diario.
La sobrecarga de tareas, como ya describe Mariné (2003) también destaca en los resultados (con un 83% en algunos de los ítems). Pese a que las actividades están muy estructuradas y el número de cuidadores en relación al número de residentes sea mayor que en otros centros (son 14 trabajadores para 27 pacientes, con una media de 3 auxiliares en cada turno, más el trabajo de la dirección del centro implicadas en el cuidado directo de los pacientes institucionalizados) éste es uno de los aspectos que más relatan en la encuesta en diversos ítems como generadores de mayor malestar. Sería necesario estudiar la necesidad de incorporar más personal o mejor formado, para que se descargase un poco las demandas de los residentes y permita pequeños descansos.
La frustración por las patologías sin tratamiento curativo que se dan en este tipo de pacientes y la implicación personal en una relación de tanta dependencia entre cuidador y enfermo se muestran como generadores de mayor malestar en nuestra encuesta (77% y 69% respectivamente). La implicación por las necesidades de los residentes, y la responsabilidad por la seguridad e integridad de personas con grandes necesidades son también descritas por otros autores (Mariné, 2003 o Pearlin, 1990). En nuestro grupo de consulta fue uno de los más valorados, con un 83%, como generadores de malestar.
Pearlin (Pearlin et alt., 1990) destaca los trastornos de conducta como estresores primarios relacionados con el cuidado directo con los enfermos. En nuestro caso concreto, los problemas de conducta relacionados con el deterioro cognitivo son generadores de mayor estrés que el pro-pio deterioro. Se relaciona con un mayor desgaste los problemas de agresividad (69%), apatía (63%), problemas de sueño (60%), apetito (77%), el impacto que estas conductas generan en el grupo de residentes (74%), etc... por encima de la desorientación (51%) y los problemas de memoria (51%) (pese a encontrarse también por encima de la media). Estos resultados destacan en un centro que excluye a personas con trastornos conductuales graves. Observamos, a pesar de ello, que la mayoría de los referentes a problemas de conducta son generadores de mayor malestar para nuestro grupo de trabajadores que otros como la dificultad de trabajo en grupo (37%) o el apoyo al trabajo diario (37%), por ejemplo. Se relacionaría más con lo relatado por la Asociación Geriátrica Internacional (2000) que con los observados por Williamson y Schulz (1993).
El contacto con los familiares, por las exigencias o el tipo de comunicación que se establece con éstos, también genera malestar. Es de considerar este aspecto en un entorno asistencial en el que el contacto con los familiares no es tan elevado como lo podría ser en un centro de día u otro tipo de recurso con visitas diarias de la familia.
También destaca la falta de formación específica ante el colectivo a tratar. Sólo dos de los auxiliares tienen formación específica en el campo que tratamos con una formación de Auxiliar Geriátrico. Son los mismos trabajadores los que muestran la necesidad de formación específica en el campo Geriátrico (60%) como causante de malestar en su trabajo. Tal vez sea, esta falta de formación la que provoque que los aspectos descritos anteriormente generen mayor malestar en nuestro grupo de trabajadores. Una formación específica en el tipo de trastornos y cuidados del paciente geriátrico y en los problemas que el contacto con estos pacientes genera en el propio trabajador les dotaría de recursos para afrontar las distintas situaciones con las que se encuentran diariamente, entenderían mejor las causas de determinadas conductas de la persona enferma, las enfocarían de una forma más positiva con un cambio de actitud y una mayor flexibilidad y tendrían un nivel mayor de tolerancia ante estímulos estresantes.
Todo ello mejoraría el nivel de bienestar del trabajador y, como consecuencia, mejoraría la calidad de vida del enfermo que se beneficiaría de un mayor compromiso y capacidad del grupo de cuidadores. Éste debería ser uno de los campos de actuación por parte de la organización. Por otra parte, mejoraría la propia autoestima y reconocimiento del propio trabajador en su trabajo, por lo que posiblemente mejoraría su relación con los familiares ante las exigencias que éstos presentan. Una estructuración de entrevistas con el grupo de cuidadores, guiadas por las propias directoras del centro, en las que se informase del trabajo diario realizado con el grupo de pacientes podría mejorar esa desconexión entre el cuidador informal (que tiene unas expectativas de los cuidados que deben ser aplicados a su familiar y, quizá, una información errónea de los cuidados que realmente se le hacen) y el cuidador formal (receptor de todas las demandas: dirección, pacientes y familiares).
Otra actuación interesante que podría ayudar a reducir la alta demanda de necesidades de los residentes, sería la de organizar actividades rehabilitadoras estructuradas (desde Psicoestimulación a un programa de Terapia Ocupacional) que estableciesen una rutina de trabajo diario entre los ancianos y les ayudase a ganar independencia y a reducir la apatía que muestran.
Con todo ello podríamos mejorar la calidad de vida de los residentes mejorando su independencia y autoestima. Por otro lado, mejoraríamos también la situación de los trabajadores: las exigencias de los pacientes se reducirían ya que tendrían menos tiempo libre y estarían ocupados en actividades de su agrado y los Cuidadores cambiarían el tipo de trabajo a uno más enriquecedor (coordinando actividades de estimulación con el grupo) y no tan estrictamente asistencial. Aquí la organización debería imponerse ante la baja motivación del grupo de residentes e integrar un programa diario de actividades adaptadas a todo el colectivo de residentes.
Por último, como autocrítica a este trabajo, considero que éste no es suficiente para establecer unas pautas que reduzcan el estrés laboral y el desgaste profesional en el campo de la Psicogeriatría. Sólo es una encuesta realizada en un centro concreto con unas características determinadas. Resultaría interesante continuar con esta labor discriminatoria de estímulos potencialmente estresantes en otros centros, de otras características, con otra organización y con más estímulos potencialmente estresantes por discriminar.
Desde mi punto de vista, relacionarlo con cuidados informales podría darnos muchos relaciones entre los dos tipos de cuidados: formales e informales y el Burnout que entre los dos tipos de entornos se generan. También resultaría interesante aplicar las medidas de actuación propuestas y ver el resultado del mismo cuestionario en el mismo grupo de trabajadores al cabo de un tiempo, viendo la eficacia de estas actuaciones y evaluando si los aspectos propuestos son los idóneos. Quizá el trabajo realizado se haya quedado corto centrándonos en un tipo de asistencia concreta y con una muestra muy pequeña. Pero es a partir de aquí donde es necesario comenzar a trabajar en un trastorno (el Burnout en trabajadores) muy actual en el presente asistencial, pero sobre el que se están realizando pocas medidas preventivas y a posteriori de la aparición del síndrome.
RESUMEN
Desde los años 80, el síndrome de Burnout ha ganado en popularidad, con diversos estudios e instrumentos para evaluarlo, como trastorno dentro del entorno laboral y en concreto dentro del entorno de los Cuidados Formales Psicogeriátricos. En la presente encuesta se ha intentado averiguar qué estímulos son los generadores de mayor malestar en una situación concreta: una residencia geriátrica privada. Han resultado como generadores de mayor malestar en el grupo de trabajadores aspectos como la sobrecarga de trabajo, la falta de recursos físicos adecuados para evitar una carga física excesiva en el cuidado de los ancianos, la implicación y responsabilidad ante el tipo de problemática tratada, los problemas de comunicación con los familiares, los trastornos conductuales presentados por los residentes y la falta de formación por parte del personal. Como medidas de actuación se han considerado la incorporación de personal, la formación del grupo de Cuidadores, las medidas ergonómicas y un programa de actividades estructurado para los residentes. A partir de aquí se podría evaluar la aplicabilidad de estas medidas y la efectividad después de un período de tiempo.
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ANEXOS



