listas etc.
También se produce con frecuencia la identificación entre trabajo y curación, que contribuye al abandono del tratamiento farmacológico y a la renuncia del apoyo por parte del equipo de rehabilitación por considerarlo innecesario, basándose en que la meta ya se ha alcanzado, y por tanto el proceso se da por concluido.
Esto se produce por desconocimiento del curso de la enfermedad, y hace muy importante el papel de las familias como supervisoras de adherencia al tratamiento.
Ritmo de vida estresante
Unidos, la euforia de tener un trabajo y el estrés que el mismo produce; puede ocurrir que las personas inicien un ritmo de vida con otros estresantes añadidos: actividades formativas complementarias, obtener el permiso de conducir, nuevas amistades, nuevas relaciones, aumento de los compromisos sociales y actividades de ocio, etc. Todo esto aumenta el riesgo de recaídas y es preciso, que en los primeros meses se lleve a cabo una supervisión que permita valorar si aparecen señales que indiquen riesgo de aparición de nuevas crisis. Aunque los parientes participen en talleres grupales donde se informe sobre la problemática, se precisa la existencia de una vía de coordinación y apoyo entre profesionales y familias que permita actuar y tomar decisiones rápidas dirigidas a conseguir el éxito laboral.
Vuelta al consumo de tóxicos
El consumo de alcohol u otras drogas es utilizado en muchas ocasiones en esta población como ansiolítico o estimulante, pudiendo ser una vez más, un factor de riesgo que contribuye a nuevas recaídas así como a conductas desorganizadas o a problemas específicos de índole laboral.
Con frecuencia la rehabilitación tiene sus riesgos: recuperar un ritmo de vida normalizado puede significar también la recuperación de hábitos inadecuados e insalubres que algunos tenían previamente.
Otro tipo de preocupaciones estarían relacionadas con el miedo al fracaso, al ridículo, a la falta de competencias y con la expresión de estas dudas al usuario sobre su capacidad para mantenerse en el empleo, o con tendencia a minusvalorar el logro del empleo si no responde a sus expectativas.
También es importante señalar la dificultad de los familiares para manejar su propia frustración cuando se pierde el empleo o hay un retroceso, planteándose y planteándole al usuario que el proceso ha sido inútil y que el esfuerzo no ha merecido la pena.
Desvanecer el control
Hasta ahora se han enumerado una serie de áreas donde suelen aparecer problemas y además se especifica la relevancia del papel de los familiares en estos ámbitos como consejeros, supervisores, observadores y amortiguadores de conductas inadecuadas o de pautas de comportamiento de riesgo que atañen a la salud.
Por último nos referimos a la dificultad que se encuentra en muchas ocasiones para desvanecer el control sobre la persona afectada por el problema psiquiátrico, y acompañarle en el proceso de normalización de su vida. Esto significa respetar sus propias decisiones, concederles a los pacientes la oportunidad de manejar el dinero de su salario, decidir su propio ocio, etc. Disputas relacionadas con estos temas, puede constituir una fuente de confusión, una causa de estrés y dar lugar a enfrentamientos y problemas. Es necesario desvanecer paulatinamente el control y la supervisión que en los períodos iniciales era adecuada. Así nos encontramos en este momento buscando este punto medio complicado y delicado que implica «apoyar sin agobiar», e ir poco a poco confiando y arriesgando, estableciendo límites y ayudando al mismo tiempo.
INTERVENCIÓN CON FAMILIAS DESDE LA REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL
Existen muchos modelos de intervención de este tipo13; no obstante todos comparten algunos elementos comunes. Citaremos por tanto los principios generales de las intervenciones con familias3:
Los programas de psicoeducación familiar han demostrado su utilidad para prevenir recaídas y reducir la tensión familiar. Pero es menos frecuente que se incida en los posibles fracasos y en cómo actuar ante los mismos11. Es decir se busca la consecución de éxitos sin prepararse para afrontar los posibles fracasos, ya sea en lo que se refiere a posibles recaídas, retrocesos, o abandono de recursos formativos o laborales.
Cuando se alude a mejorar las capacidades de comunicación, de resolución de problemas, etc, queda contemplada la posibilidad de aludir a cómo afrontar las situaciones difíciles y también los conflictos relacionados con el ámbito laboral. Estos contenidos no suelen ser abordados de forma extensa por varias razones:
En el caso específico de los dispositivos de rehabilitación laboral es importante abordar además de los contenidos habituales de los programas psicoeducativos, otros relacionados con los problemas asociados al ámbito laboral, ya que en este tipo de servicio lo inminente y lo presente son aspectos o actitudes que pueden favorecer o entorpecer la integración laboral del paciente. Por eso es importante incluir en los programas de psicoeducación a familias contenidos que aborden los problemas relacionados con el mundo del trabajo que contribuyan a convertir a los familiares en agentes de apoyo y colaboración en el proceso de integración sociolaboral15.
Se describen a continuación los contenidos habituales de los programas psicoeducativos para las familias, así como un apartado destinado a incidir en aspectos específicos de rehabilitación laboral.
Contenidos de los modelos psicoeducativos de intervención con familias
Bernheim establece que los objetivos que se plantean con más frecuencia en los programas psicoeducativos son, reducir el estrés familiar y apoyar las competencias adaptativas de los miembros del núcleo familiar16.
Los contenidos habituales en los modelos de intervención con familias son los siguientes:
Estos contenidos deben ser ampliados con otros específicos relacionados con el mundo del empleo, que incidan en las áreas de dificultades que se han expuesto anteriormente en este trabajo:
Esto permitiría atender a dos niveles de trabajo familiar:
Un primer nivel centrado especialmente en la familia, destinado a manejar y controlar sus propias emociones y a asumir la problemática que supone tener un ser querido con un trastorno psiquiátrico grave.
Un segundo nivel centrado en el paciente, en el que la pretensión es que los familiares se conviertan en coterapeutas que contribuyan a extinguir los comportamientos inadecuados y a sustituirlos por otros mas adecuados. Se pueden seguir los siguientes pasos8:
En todo este proceso es necesario la información y el apoyo a las familias por parte de los profesionales, así como la capacidad de estos últimos para reconocer y recoger las demandas familiares y elaborar abordajes adecuados dentro de un marco integral de rehabilitación.
FAMILIAS Y PROFESIONALES
A lo largo de este escrito se han expuesto las dificultades que la influencia familiar puede producir en el proceso de rehabilitación laboral, basándonos principalmente en el punto de vista de los profesionales, pero también es interesante citar algunos estudios en los que se describen los problemas que los familiares refieren en su trato con los profesionales de los distintos servicios en los que son atendidos, éstos pueden ayudarnos a reflexionar y buscar un enfoque de rehabilitación integral, en el que se conjuguen los esfuerzos de profesionales, familiares y pacientes para conseguir y mantener un empleo en un medio normalizado17.
Cuando se alude a los cuidadores de personas con problemas psiquiátricos, sistemáticamente se alude también a la sobrecarga que éstos experimentan por ocuparse de la persona afectada. Pero muy pocas veces se alude al papel de los profesionales o del sistema de atención que conforman los diferentes servicios relacionados con la salud mental. Según Leffley11, la desconfianza en los profesionales es una de las fases por las que atraviesan los cuidadores, a lo largo de su contacto con el trastorno psiquiátrico. Según este autor, la sobrecarga familiar se deriva no sólo de la experiencia de convivir con una persona con un trastorno psiquiátrico severo, sino que también se relaciona con las frustraciones que la familia experimenta, en sus interacciones con los dispositivos de tratamiento. Sin embargo, la sobrecarga puede ser mitigada18, ofreciendo apoyos adecuados durante periodos largos de tiempo. A pesar de estas afirmaciones, existen estudios que contemplan la perspectiva de los cuidadores e indican que un número importante de familias están insatisfechas respecto a sus contactos con los servicios19. Los mismos autores afirman que el sistema de salud puede actuar como un estresor más, cuando las familias reciben información ambigua y contradictoria de diferentes profesionales. Además desde el punto de vista de las familias se matiza la necesidad de que los profesionales traten a las familias como colaboradores y no como otro caso más a tratar. También se alude al fracaso del sistema para ofrecer entrenamiento o implicar a los cuidadores en los planes de tratamiento.
CONCLUSIÓN
Como cierre de este escrito, puede ser pertinente insistir en una serie de puntos que seria importante comunicar y compartir con los familiares, usuarios y profesionales, con la finalidad de solventar algunas de las dificultades y discrepancias que surgen durante el proceso de rehabilitación.
A continuación se exponen algunos de ellos:
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