idador obtuvo una puntuación de 47, lo cual nos indica que nos encontramos ante el límite de la No-Sobrecarga y la Sobrecarga Leve.
En la Escala de Depresión de Beck, nos encontramos con una Depresión Leve ya que la puntuación obtenida es 14.
Comparando a los dos sujetos, vemos que hay diferencias significativas en cuanto a cómo viven estas personas la carga y cómo les está afectando a nivel psicopatológico.
Vemos que el sujeto 2 (asistencia G.A.M.) no experimenta el mismo nivel de Sobrecarga que el sujeto 1 (no-asistencia G.A.M.). Mientras el sujeto 1 presenta una Sobrecarga Intensa, el Sujeto 2 presenta una Sobrecarga leve, estando en el límite de la no Sobrecarga.
En cuanto a la psicopatología, concretamente se exploró la depresión, también encontramos diferencias significativas. El sujeto 1 (no-asistencia a G.A.M.) presenta una depresión moderada, mientras que el sujeto 2 (asistencia a G.A.M.) presenta una depresión leve.
En los anexos 6, 7, 8 y 9 se presentan los resultados obtenidos por el Sujeto 1 tanto en la entrevista como en las tres pruebas realizadas, asimismo en los anexos 10, 11, 12 y 13 se presentan los resultados del sujeto 2.
DISCUSIÓN
Brown en 1967 definió la carga familiar como «el impacto que la convivencia con un enfermo provoca en el estilo de vida o en la salud de los miembros de la familia». En este trabajo experimental hemos querido ver si una forma de intervención que existe actualmente como son los G.A.M. puede resultar útil para aliviar esta carga, para reducir este impacto, para disminuir la patología asociada al cuidado que sufren los cuidadores de este tipo de pacientes.
Como hemos visto en los resultados anteriores hay diferencias significativas entre un sujeto que asiste a G.A.M. y un sujeto que no, en cuanto a la Sobrecarga que experimentan los cuidadores de personas con demencia, y en cuanto a patología asociada, en este caso depresión.
La Sobrecarga de la persona que no asiste a G.A.M. es mucho más elevada que la Sobrecarga que experimenta la persona que asiste a G.A.M. ya que esta persona tiene un espacio donde exteriorizar todo lo que siente, donde compartirlo, donde ve que hay personas en su situación y donde comparte una situación similar, el cuidado de una persona con demencia, una patología que los familiares muchas veces no entienden y que los Grupos de Ayuda Mutua ayudan a comprender mejor. Los Grupos ofrecen información y conocimientos sobre la enfermedad, ayudan a que los miembros del grupo sepan hacer frente a situaciones difíciles, ayudan a salir del aislamiento y dan apoyo y seguridad. (En la entrevista del anexo 10, observamos que la cuidadora que asiste a los grupos ve en éstos su única salida, «Allí hablo, me desahogo, descargo baterías»).
Pero a parte de influir en la carga que experimentan los cuidadores, se estudió también si influían estos grupos de forma positiva en la depresión que suelen experimentar estos cuidadores, al ver que su situación no tiene salida y al ir perdiendo contactos sociales, actividades de ocio por tener que cuidar al enfermo. Se ha visto comparando estos dos casos que sí, que el familiar que asiste al G.A.M. presenta una depresión leve, mientras que el que no asiste a los G.A.M. presenta una depresión moderada. Esto se debe a lo comentado anteriormente, compartiendo tu situación ves que no estás solo, que mucha mas gente se encuentra en la misma situación que tú y que te pueden dar consejos, ayudar a llevarlo mejor, al tener un lugar donde expresar las emociones, coges distancia sobre estas y puedes analizar mejor la situación en la que te encuentras.
A través de los grupos se da a los familiares la oportunidad de contactar con personas que pasan por una situación similar en quien confiar; así se suele dar entre los miembros una comprensión empática, de manera que el familiar percibe que no está solo. Esto puede ayudar a resolver los problemas y afrontar mejor las frustraciones. También puede ayudar a identificar respuestas emocionales y aceptarlas como normales y legítimas.
El grupo trata de crear una estructura que permita al familiar cuidador descargar tensiones, fomentar lazos de comunicación y aprender estrategias de desviación y alivio que puedan utilizar en la vida cotidiana. Se espera que con el tiempo estos grupos sirvan a sus miembros como marco de referencia de resolución de problemas, así como normalizadores del conflicto personal, destruyendo el componente de soledad que impide considerar nuevas estrategias.
Los resultados de este estudio no se han sometido a análisis estadísticas, ya que sólo se han utilizado dos casos, por tanto las conclusiones que se extraen no se pueden generalizar, la muestra es demasiado reducida, pero no pretendemos generalizar, simplemente abrir el camino a futuras investigaciones sobre el interesante mundo de los cuidadores de personas con demencia y sobre posibles intervenciones a realizar con estos cuidadores/familiares. Pretendemos abrir un camino que todavía está por explorar, pretendemos intentar dar respuesta a la pregunta de ¿Quién cuida al cuidador?
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* Trabajo premiado correspondiente a la promoción 2000-2002 del Máster en Psicogeriatría (Universidad Autónoma de Barcelona y Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús).


















