s (en los que está demostrada la mayor prevalencia de trastornos mentales), mediante incentivos económicos. Sin embargo, y debido a la baja validez y fiabilidad que las entrevistas estructuradas tipo CIDI, como el DIS, obtienen en el caso de trastornos psicóticos agudos (Anthony et al., 1985; Helzer et al., 1985), se realiza una segunda fase de entrevista clínica por clínicos expertos mediante el SCID a todas las personas con evidencia de algún síntoma psicótico en el CIDI. Así, todos los diagnósticos de psicosis no afectivas están basados en la entrevista clínica del experto (SCID), más que en la entrevista CIDI realizada por entrevistadores legos.
En una línea similar, y para valorar la validez y fiabilidad de los diagnósticos de psicosis no afectivas de forma específica con el CIDI, Kendler et al. (1996) tras la fase de cribado con el CIDI conducida por entrevistadores legos, realizan una reevaluación con el mismo instrumento por clínicos expertos, siendo todo el proceso de rediagnóstico sometido al criterio final de uno de los autores del trabajo. Los diagnósticos clínicos demostraron que una gran proporción de los diagnósticos CIDI de psicosis eran falsos positivos (p. ej. sólo un 10,5% de los casos asignados por el CIDI a la categoría de psicosis definida, correspondían a ese diagnóstico clínico). Los autores concluyen, de forma general, que las entrevistas psiquiátricas estructuradas, analizadas por ordenador, son un método cuestionable de detección de casos de trastornos psicóticos en la población general, dado el inaceptable grado de falsos positivos que producen. Tales falsos positivos podrían deberse a creencias subculturales, síntomas esquizotípicos o experiencias alucinatorias breves que son tomadas por fenómenos esquizofrénicos por el personal entrevistador no experto.
En nuestro medio, Vázquez et al. (1997) han utilizado el CIDI tras una primera fase de muestreo aleatorio y cribado, como instrumento diagnóstico de la patología psiquiátrica en la población «homeless» de Madrid.
La versión castellana del instrumento ha sido realizada y validada por Vázquez-Barquero et al. (1994).
La versión previa al sistema SCAN, el PSE-9, junto al programa CATEGO ha sido un instrumento ampliamente utilizado en importantes estudios epidemiológicos sobre morbilidad psiquiátrica y más concretamente en el campo de la esquizofrenia, tanto en su versión de 40 ítems, (utilizada fundamentalmente como prueba de cribado, p. ej. por Bebbington et al., 1981), como en la versión completa de 140, utilizada como instrumento diagnóstico (Henderson et al., 1981; Bebbington et al., 1981; Hodiamont et al., 1987; Vázquez-Barquero et al., 1987).
Uno de los estudios epidemiológicos más importantes en el campo de la esquizofrenia en el que se ha utilizado como instrumento de segunda fase el PSE-9, ha sido el proyecto titulado «Determinants of Outcome of Severe Mental Disorders» (DOS. A World Health Organization Ten Country Study. Jablensky et al., 1992), que surge como continuación del proyecto transcultural de la OMS «International Pilot Study of Schizophrenia» (IPSS. WHO, 1973), realizado en la década de los 60 y que no se trataba de un estudio epidemiológico en sentido estricto. Uno de los intereses fundamentales del proyecto DOS es la realización de una primera fase de cribado y búsqueda de casos (case-finding) a través de un «Cuestionario de Cribado» utilizado posteriormente en numerosas investigaciones. Este cuestionario incluye los criterios fundamentales de inclusión en el proyecto:
a) Edad entre 15 y 54 años.
b) Residencia de al menos 6 meses en el área de cribado.
c) Evidencia de presencia durante los últimos 12 meses de al menos uno de los siguientes síntomas psicóticos: alucinaciones o pseudoalucinaciones de cualquier modalidad, delirios, trastornos cualitativos del lenguaje o pensamiento, trastorno psicomotor cualitativo, trastornos graves de la conducta que representan una fractura en los patrones de conducta previos del sujeto; o al menos dos de las siguientes anormalidades, sugestivas de trastorno psicótico: pérdida de interés, iniciativa y capacidad ejecutiva que lleven a un deterioro de las realizaciones personales, aparición de aislamiento social, aparición de episodios de excitación grave, destrucción o agresividad, episodios o estados persistentes de temor o ansiedad, persistente o importante descuido personal.
d) Contactar por primera vez en la vida con cualquier agencia de provisión de ayuda o servicios dentro de los últimos tres meses, producido por los síntomas y conductas previamente mencionados en c).
Se han hecho también explotaciones parciales de los resultados del estudio por parte de los socios en cada uno de los países (Varma et al., 1997).
Así, a pesar de la puesta en marcha del nuevo PSE-10 dentro del sistema SCAN, aún sigue usándose en numerosas investigaciones coetáneas la versión previa del instrumento. Por ejemplo, Löffler et al. (1994) han utilizado el PSE-9 junto al programa CATEGO para la validación retrospectiva del registro de casos de esquizofrenia danés, dentro del «Estudio ABC sobre esquizofrenia» y Bhugra et al. emplean este instrumento en el seno de un diseño metodológico similar al del «Ten Country Study» para valorar la tasa de incidencia de esquizofrenia en Trinidad (Bhugra et al., 1996) y la incidencia y evolución de la esquizofrenia entre inmigrantes de dos distritos de salud de Londres (Bhugra et al., 1997).
Respecto al SCAN también está siendo ampliamente utilizado, tanto en estudios generales de morbilidad psiquiátrica como instrumento de segunda fase, como en el estudio específico de trastornos psicóticos en poblaciones más restringidas. Así, en la fase de seguimiento del «Estudio de primeros episodios de esquizofrenia de Cantabria» o en la evaluación, por ejemplo, de la incidencia de trastornos psicóticos entre poblaciones inmigrantes del Reino Unido (Harrison et al., 1997). De la misma forma y utilizando como cribado los criterios establecidos en el «Ten Country Study», Brewin et al. (1997), estudian mediante el sistema SCAN la incidencia de esquizofrenia en Nottingham. Tanto en este último estudio como en el de Harrison et al. (1997), los autores incluyeron además otros módulos del SCAN como la Lista de Comprobación de Grupos de Ítems, cuando había datos registrados sobre los enfermos, pero por cualquier motivo éstos se negaban a completar la entrevista PSE-10.
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