ología ansiosa, sino que más bien habría que interpretarla como una mejora en el estado general de la persona.

Con respecto al estado psicopatológico que presentan los pacientes, se percibe una cambio positivo en la sintomatología tras la intervención, frente al estado que los sujetos mostraban antes de la misma. Esto es consistente con la hipótesis que lanzamos en base a los estudios desarrollados por Fuentes Dura, García Merita M. y cols. (19916), Frith y cols. (19827), Zahn y cols (19818) y Schneider y col. (19829) en la que se especulaba que si el entrenamiento era útil para regular y disminuir el nivel de activación de los sujetos según las variables medidas y por tanto, se supone que decrecería el nivel de actividad electrodérmica de los mismos, permitiendo disminuir los síntomas psiquiátricos medidos a través de la BPRS.

Sin embargo, a pesar de haber obtenido resultados muy satisfactorios, consideramos que es necesario realizar un estudio más pormenorizado, con una muestra mayor, instrumentos válidos y fiables, además de un diseño de investigación que incluya un grupo de control. De esta forma se podrá concluir con un mayor rigor que los cambios positivos que se intuyen en el presente estudio, son debidos al tratamiento.

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