pone de un amplio conjunto de dispositivos, que podrían ser agrupados en dos bloques: por una parte los dispositivos correspondientes a una asistencia básica y, por otra, aquellos considerados como específicos o especializados (tabla II).

Dentro de los primeros consideramos las unidades móviles de enfermería, la asistencia médica de nivel primario —especialmente los médicos de familia y en menor medida los psiquiatras del nivel primario—, los equipos llamados psiquiátrico-sociales y, finalmente, los grupos de apoyo a familias, el voluntariado y los grupos de autoayuda.

Dentro del grupo de los dispositivos especiales se cuentan los equipos ambulatorios o policlínicas psicogeriátricas, los hospitales de día psicogeriátricos, los centros de día geriátricos y los complejos psicogeriátricos. Existen unos 100.000 equipos ambulatorios de enfermería, recomendándose la creación de 1 por 20.000 habitantes. En el campo de la psicogeriatría se debería desarrollar la llamada enfermería activante con carácter rehabilitador; se coordinan con servicios móviles de apoyo (mobile Hilfsdienste), con servicios de cocina a domicilio (Essen auf Rädern) así como con sistemas de alarma médica (Hausnotruf) (tabla III).

El 90% de las personas mayores acuden regularmente a su médico de familia. El 20% de los pacientes de consultas psiquiátricas son mayores de 65 años; sin embargo, el 50% de los actos médicos psicogeriátricos no son realizados por psiquiatras, por lo que los médicos de familia resultan ser la piedra angular en cuanto a la identificación de las necesidades y a la derivación a recursos específicos, desde fisioterapia a ingresos hospitalarios. Los servicios psiquiátrico-sociales (Sozialpsychiatrische Dienste) se encuentran distribuidos uniformemente por todo el país y tienen una importante función identificadora de necesidades, de coordinación de recursos así como de asistencia domiciliaria. El voluntariado está muy extendido: las asociaciones caritativas cuentan con 800.000 voluntarios y existen otros 22.000 grupos independientes.

En Alemania se contabilizan 3.600 grupos de autoayuda diferenciados mayormente por enfermedades (Alzheimer, Corea, Parkinson, Osteoporosis, dolor crónico, enfermedades reumáticas invalidantes, etc.). De los 107 departamentos psicogeriátricos, el 55% dispone de grupos de apoyo a familiares. El 30% de los equipos ambulatorios específicamente psicogeriátricos, centros de salud psicogeriátricos o policlínicas especializadas (70 en la actualidad) atienden entre 100 y 500 pacientes al año, el 15% entre 500-1.000 y el 6% más de 1.000.

Los complejos psicogeriátricos en sentido estricto tal y como hemos definido anteriormente son escasos. Actualmente se contabilizan un total de 31 hospitales de día con 465 plazas que acogen fundamentalmente personas afectas de depresiones y demencias leves y tienen un carácter rehabilitador. Los centros de día geriátricos tienen la función fundamental de descarga de los cuidadores; en los aproximadamente 230 centros de este tipo el 67% de las personas tratadas presentan trastornos psiquiátricos; se calcula como índice adecuado un número de plazas por región correspondiente al 0,3% de la población mayor de 65 años o bien 2 por 1.000 habitantes.

Dentro de las modalidades de vivienda, los dispositivos residenciales ocupan un lugar predominante. Distinguimos cuatro formas de vivienda institucional: las residencias de ancianos en sentido amplio (Altenheime), las residencias compuestas de miniviviendas o apartamentos (Altenwohnheime), las residencias —o unidades dentro de las residencias— con unidades de enfermería (Plegeheime) y, finalmente, complejos residenciales (Wohnstifte), dotados de un servicio más diferenciado. Las unidades de residencia breve para cuidados de enfermería (Kurzzeitpflege) para descarga de los cuidadores y evitación de ingreso en una residencia son de gran importancia y merecen una mención especial. El Curatorio Alemán de Ayuda a la Tercera Edad (KDA) favorece el establecimiento de nuevas formas alternativas de vivienda para aumentar el espectro de posibilidades a la vez que las dignifica: comunidades de viviendas (Hausgemeinschaften), pisos asistidos (betreutes Wohnen), comunidades terapéuticas (therapeutische Wohngemeinschaften) o viviendas compartidas con familias jóvenes, viviendas habilitadas para discapacitados (behindertengerechte Wohnungen), etc.

CONCLUSIONES

En Alemania existe actualmente un consenso acerca de los siguientes aspectos de la asistencia psciogeriátrica, que constituye a su vez un programa de mejoras para el futuro:

  1. Se detectan grandes diferencias interregionales en la calidad asistencial psicogeriátrica; en conjunto, los recursos son insuficientes para atender dignamente a todos los que lo precisan.
  2. Se rechaza la creación de una red psicogeriátrica específica y se propone mejorar las estructuras existentes, cualificar mejor a los profesionales y, por otra parte, desarrollar la cooperación y coordinación de las estructuras sanitarias, sociales y comunitarias para la tercera edad ya existentes.
  3. Mantener las personas mayores afectadas de trastornos mentales —especialmente demencias— el mayor tiempo posible en su medio doméstico propio.
  4. La atención especializada ha de ser prioritariamente ambulatoria y con visitas domiciliarias.
  5. La atención en hospitales de día ha de anteponerse al ingreso hospitalario.
  6. La atención ha de ser incontestablemente multiprofesional debido a la complejidad de las situaciones a tratar así como a la multimorbilidad.
  7. Ha de ser potenciada la psicoterapia geriátrica.
  8. El control de la calidad asistencial en las residencias ha de ser regulado de manera más rigurosa así como la mejora de la cualificación de los profesionales que en ellos trabajan.
  9. Los aspectos éticos y jurídicos —como por ejemplo la aplicación de contenciones mecánicas— han de ser objeto de mayor consideración.
  10. Finalmente, se insta a aunar los recursos sanitarios y sociales, apoyar a los cuidadores y favorecer cada cual desde su responsabilidad la solidaridad entre las generaciones.

BIBLIOGRAFÍA

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