resión mayor (1%, N 5 220), ansiedad (3,5%, N 5 770), trastornos adaptativos (0,5%, N 5 110) y alteraciones de la personalidad (0,5%, N 5 110).

Si comparamos los diagnósticos reales de los 700 pacientes atendidos en nuestro Centro de Salud Mental (32% de los 2.200 pacientes hipotéticos) y en referencia a sus diagnósticos, hemos detectado: demencias (16%), psicosis (25%), distimias (18%), depresión mayor (54%), ansiedad (14,5%), trastornos adaptativos (70%), trastornos de personalidad (57%).
En la tabla IV y gráfico 1, se muestra la evolución de las consultas del Centro de Salud Mental desde 1994 hasta finales de 1999, consideramos las primeras visitas y las sucesivas, pudiéndose observar el incremento progresivo de las mismas hasta la actualidad.
En el gráfico 2 y dentro del objetivo fundamental de nuestro estudio, mostraremos la evolución en lo que se refiere a la procedencia en la remisión de los pacientes a nuestro Centro a lo largo de los cinco años de funcionamiento. Se observa un incremento progresivo de los pacientes remitidos por parte de los profesionales sanitarios (especialmente Médicos de Atención Primaria), coincidiendo con una disminución progresiva de los remitidos tanto por parte de familiares (cónyuges, familiar en primer o segundo grado) como los remitidos por los considerados en el apartado otros (amigos, otros medios potenciales de la zona, propaganda, etc.). Dichas diferencias se consideran estadísticamente significativas (X2 5 5 54,96, df 5 8, p . 0,001) a favor de dicho incremento progresivo en los remitidos por los profesionales sanitarios respecto a la disminución en los remitidos por otras vías (familiares y otros).
DISCUSIÓN
En el presente estudio se pone en evidencia de que forma el objetivo de un sistema moderno de atención a la salud mental es el de aportar estructuras asistenciales que, en una doble vertiente médica y social, satisfagan de manera integral las necesidades de tratamiento y prevención de la enfermedad mental, basándonos en el principio de «compromiso con la comunidad».
A lo largo de los años, el nivel de integración de la atención primaria con los servicios psiquiátricos especializados ha experimentado grandes y profundos cambios. Ello se comprueba, por ejemplo, en el hecho de que, como apunta Corney, en los últimos diez años el porcentaje de centros de atención primaria que mantienen lazos con los servicios de salud mental se ha incrementado considerablemente.
Conscientes de las necesidades de nuestro sector y de acuerdo con otros autores, defendemos el acercamiento de los profesionales de la salud mental a la atención primaria, apostando especialmente por un acercamiento en lugares en donde esto se da con poca frecuencia en nuestra Comunidad Autónoma como es en el medio rural. Consideramos que con ello:
Las Hermanas Hospitalarias inician en el año 1994 una experiencia basada en la idea de compromiso y desarrollan una propuesta de trabajo bajo los principios de la Salud Mental Comunitaria, en una zona que suma aproximadamente 70.000 habitantes, repartidos de la siguiente manera: Tarazona y zona de influencia (15.000), Borja y zona de influencia (12.000), Alagón y zona de influencia (13.000), Casetas y zona de influencia (12.000) y Utebo y zona de influencia (10.000). Consideramos que elaborar un diagnóstico de salud de la comunidad y dar cuenta de ello de una manera integral es una tarea compleja y difícil, y somos conscientes de que con nuestros medios no hemos podido realizar con rigor un estudio epidemiológico de las diferentes zonas.
No obstante y desde sus inicios hemos venido desarrollando en el Centro de Salud Mental de Casetas-Utebo un análisis de la demanda, en el que se ha hecho especial énfasis en el análisis de ésta, mediante un cuestionario realizado en el primer día de consulta y consistente en:
En el presente trabajo se analiza especialmente la evolución en la procedencia de los pacientes remitidos a nuestro Centro de Salud Mental de Casetas-Utebo. No obstante, consideramos interesante y de modo previo, analizar los diagnósticos psiquiátricos de las 700 primeras historias realizadas: trastornos mentales orgánicos (5%), depresión (17%), distimias (14%), trastornos de ansiedad (16%), psicosis (4%), trastornos adaptativos (11%), trastornos de personalidad (9%), alteraciones de la conducta alimentaria (4%), alteraciones de la conducta en la adolescencia (8%), consumo de sustancias (3%), y otros (9%). Se coincide con estudios españoles previos en el predominio de trastornos psíquicos en las mujeres, siendo con frequencia su prevalencia el doble de la detectada en varones. No se evidencia esta mayor vulnerabilidad por parte de las mujeres en todas las categorías diagnósticas, sino sólo en los trastornos depresivos y ansiosos.
Si aceptamos los datos de prevalencia de patología psiquiátrica en medio rural de Seva y Pavón, como indicamos en la tabla III, se ha llevado a cabo una hipotética captación de los siguientes porcentajes de patología psiquiátrica: demencias (16%), psicosis (25%), distimias (18%), depresión (54%), ansiedad (14%). Se cumple como indicaba Tiemens, que existe gran variedad de factores interrelacionados que están involucrados en el proceso de identificación de la patología psiquiátrica (factores provenientes del paciente, del médico, del proceso de la conducta, del lugar en que se realiza), pero que, en general, los médicos de atención primaria están bien capacitados para detectar y tratar aquella patología psiquiátrica que se ha venido denominando «menor», siendo por ello los casos de distimias, ansiedad y las demencias en fases precoces las menos tratadas en nuestro centro. Sin embargo, patología psiquiátrica «mayor» como psicosis y depresiones severas no son remitidas en una proporción mayor.
Nos sorprende el elevado porcentaje de trastornos adaptativos y de personalidad tratados y detectados en nuestro centro, en relación a los porcentajes previstos a nivel poblacional, lo cual podría deberse tanto a diferencias de concepto y diferencias de diagnóstico (teniendo en cuenta que hacen referencia a estudios realizados en 1983 y 1984), así como a otros factores sociales, entre ellos el tipo de población en que se encuentra ubicado nuestro centro de Salud Mental. De cualquier forma, dichos resultados requieren un mayor seguimiento en futuros estudios y con un porcentaje de población a estudio más amplio.
Podemos considerar satisfactorio el haber captado algo menos de 1/3 de la población mental de nuestra zona, al haber tratado 700 pacientes de la población teórica con trastornos mentales estimada como hemos dicho en 2.200 pacientes. No obstante, debemos ser cautos al considerar los posibles sesgos ajenos a nuestra intervención (pacientes derivados de otras zonas geográficas, procedentes del Hospital dada su cercanía, etc.).
Cuando analizamos el número de visitas en nuestro Centro (tabla V y gráfico 1), es interesante observar que el número de visitas totales aumenta con respeto al número total acumulado de primeras historias (desde su inauguración en 1994) en un 100%. Esto hace pronosticar un aumento importante de horas de trabajo de los profesionales, y nos hace reflexionar sobre la necesidad de instaurar medidas de atención al paciente que no suponga sólo la asistencia en consulta, derivando con el tiempo y de manera progresiva hacia futuros programas «psicoeducativos» de actuación en grupos de población u otras formas de tratamientos alternativos más novedosos, de lo contrario se puede prever una falta de competencia o de funcionalidad por colapso de los Centros de Salud Mental.
Cuando consideramos nuestro modelo de implantación de un Centro de Salud Mental, siguiendo los 8 objetivos específicos indicados en material y métodos, lo consideramos altamente satisfactorio, al observar como de manera progresiva y con diferencias estadísticamente significativas, se observa un incremento progresivo en la remisión de los pacientes por parte de los profesionales sanitarios y de un decrecimiento en la derivación por otros medios. Todo ello viene a corroborar que la labor realizada por nuestro equipo terapéutico (charlas, conferencias, jornadas, comunicación fluida con los profesionales de la zona, trabajo preventivo, etc.) ha ido asentando nuestro Centro, pese a su carácter privado, en la red sociosanitaria de la zona, siendo en la actualidad considerado como un elemento básico y de referencia para los profesionales de atención primaria (y no sólo para remitirnos pacientes psiquiátricos, sino también para consultas especializadas, intercambio de inquietudes profesionales, aprendizaje del manejo de pacientes psiquiátricos, etc.). Es por ello, que consideramos cumplido uno de los objetivos fundamentales trazados en un principio.
Somos conscientes, no obstante, de nuestras limitaciones y de la importancia de autoevaluar periódicamente nuestros programas de intervención y de implantación, así como los conceptos de «necesidad», «demanda» y «utilización de servicios», con la intención de no romper con uno de los objetivos fundamentales de la salud Mental Comunitaria, centralizando excesivamente en las consultas ambulatorias nuestra intervención especializada.
BIBLIOGRAFÍA