la actividad funcional de estos pacientes, y consecuentemente en su calidad de vida.

El objetivo fundamental de nuestro estudio, consistente en estudiar la hipótesis de un posible factor predictivo del grado de severidad de la hipoperfusión cerebral (medida con técnica de SPECT Xenon-133), en su posterior respuesta al tratamiento farmacológico de la depresión post-ACV, y no solamente sobre el estado afectivo sino también sobre la actividad funcional, quedó plenamente justificado ante la ausencia de estudios de similares características en la literatura internacional. Así, sólo se han encontrado dos estudios sobre depresión post-ACV y flujo sanguíneo cerebral (Schwartz, 1990; Yamagu-chy, 1992) y un estudio sobre depresión, actividad funcional y flujo sanguíneo cerebral (González-Torrecillas, 1995a).

No obstante, en dichos estudios, las determinaciones de la severidad de la depresión y de la actividad funcional, se llevaron a cabo en una única determinación (día 0 o basal), no teniendo en cuenta el factor evolución en el tiempo y su posible respuesta al tratamiento psicofarmacológico. Por ello destacamos la originalidad de nuestro estudio, que consistió en considerar dicho factor evolutivo, durante un periodo de seis semanas de tratamiento con fluoxetina, siendo nuestros resultados concluyentes para desestimar la existencia de un posible factor predictivo del grado de severidad de la hipoperfusión cerebral tanto para la evolución del estado afectivo como de la actividad funcional. Debemos considerar por tanto, que dicha evolución se encontrará sujeta a otros múltiples factores, pudiendo entre ellos suponer algunos como: localización de la lesión cerebral (Robinson, 1985), la existencia previa de una atrofia subcortical (Starkstein, 1989), la disminución de neurotransmisores (Mayberg, 1988).

Si bien los principales objetivos de nuestro estudio fueron alcanzados, a medida que progresábamos en el mismo, éramos conscientes de sus múltiples limitaciones, especialmente la pequeña talla de la muestra (37 pacientes), que podría justificar la disparidad de nuestros resultados con otros estudios. También entre otras limitaciones del estudio, se encontraban el ser pacientes exclusivamente hospitalizados, realizar la determinación del flujo sanguíneo cerebral solamente en el periodo basal y no en cada una de las siete valoraciones (coincidiendo con las determinaciones de la gravedad de la depresión y de la actividad funcional), etc. No obstante, dichas limitaciones, incluso si están presentes, nos han permitido abrir numerosas vías a próximas investigaciones: entre otras un control del flujo sanguíneo cerebral de pacientes deprimidos post-ACV en tratamiento con otros antidepresivos y con una muestra más elevada, una mejor selección de los pacientes, un estudio comparativo utilizando otras técnicas funcionales como el PET (Positron Emission Tomography) en pacientes deprimidos post-ACV.

BIBLIOGRAFÍA

<< volver