Tratamiento de las disfunciones de integración sensorial

 

Una buena percepción de lo que nos rodea, a través de la información que recibimos por medio de los sentidos, es lo que nos permite llevar una vida ordenada. Las lesiones cerebrales alteran ese proceso y, como consecuencia, afectan de forma global al desarrollo funcional de la persona.

 

 

Sonsoles Baños Herraiz, Irene González Sanz, Pedro Serrano López-Terradas, Marta Soriano Sanz
Departamento de Terapia Ocupacional.
Unidad de Daño Cerebral. Hospital Beata Mª Ana

 

En la Unidad de Daño Cerebral del Hospital Beata María Ana llegan al departamento de Terapia Ocupacional numerosos niños que han sufrido una lesión cerebral como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico (TCE), bien por accidente de tráfico, atropello o precipitación desde altura, bien por causa hemorrágica o por la presencia de una infección cerebral. Como consecuencia, se producen alteraciones en las habilidades sensoriomotoras, cognitivas, conductuales y psicosociales del niño, y puede presentar concomitantemente una alteración del procesamiento de la información sensorial, afectando de forma global a todas las áreas de ejecución funcional del niño y a las habilidades de interacción con otros y con el medio, pudiendo modificar el nivel de independencia en las actividades básicas de la vida diaria: alimentación, vestido o higiene personal, alterando el tipo y características del juego, o interfiriendo en la actividad escolar.

 

Proceso de evaluación

En la evaluación del niño con una Disfunción en Integración Sensorial (DIS), el terapeuta ocupacional procede a la identificación de los patrones de disfunción y de cómo estos interfieren en el funcionamiento cotidiano (AVD) del niño, a través de la obtención de información con perfiles sensoriales, como pueden ser los “cuestionarios sensoriales para padres”, a través de observaciones no estructuradas (en la escuela, en el hogar, en actividades de juego libre) o mediante observaciones estructuradas, que de forma sistemática evalúan los efectos específicos de los inputs sensoriales en el funcionamiento del niño y, respaldado por evaluaciones estandarizadas, el terapeuta ocupacional especialista en IS trata de identificar aquellas conductas objetivas observables que son marcador de disfunción o los “signos de un procesamiento inadecuado”, bien de modulación sensorial o de praxis.

Una vez alcanzado el juicio clínico más plausible con los datos de la evaluación, se procede a realizar una intervención directa sobre los parámetros disfuncionales encontrados en el funcionamiento cotidiano del niño, basando la intervención terapéutica en el juego, donde el centro del tratamiento es la experiencia sensorial, que actúa de forma inhibidora, excitatoria o reguladora sobre el SNC, modulando sus funciones y habilidades relacionadas, con el objetivo de lograr el más alto nivel de una determinada respuesta adaptativa en el contexto del juego, en la interacción social o durante actividades con propósito, y lograr su generalización.

 

La importancia de la intervención radica en la interpretación por parte del terapeuta ocupacional especializado

  

 

Momento de intervenir

La importancia de la intervención no radica, por tanto, en la identificación de los patrones de disfunción específicos en modulación sensorial o en praxis, sino en su interpretación por parte del terapeuta ocupacional especializado, donde cada nivel de ineficiencia encontrado en la evaluación es vinculado a la razón funcional que se ve afectada.

Por tanto, el entrenamiento en integración sensorial ayuda a utilizar y organizar la información sensorial del ambiente y facilita la interpretación de las sensaciones provenientes del propio cuerpo por parte del SNC. Cuando el tratamiento es exitoso, la persona es capaz de procesar información sensorial compleja de una forma más efectiva, lo que se traduce en el incremento del nivel de autonomía alcanzado por el niño en su vida diaria.

 

Percepción a través de los sentidos

Toda la información que nos llega del ambiente la recibimos a través de nuestros sentidos. Para saber si la comida esta fría o caliente, para percibir un obstáculo en el suelo sin tropezar, para tratar de atrapar una pelota, para notar la molestia de la rozadura de un zapato nuevo, para acomodar el cuerpo cuando queremos tumbarnos en el suelo, o sentarnos en una silla. Estos procesos sensoriales ocurren dentro del sistema nervioso a nivel inconsciente.

Todos conocemos nuestros cinco sentidos: gusto, olfato, tacto, visión y audición, pero hay que darle una especial importancia a otras experiencias sensoriales que nuestro sistema nervioso también recibe e integra, el sentido propioceptivo y el vestibular, que nos permiten percibir el movimiento de nuestro cuerpo y la fuerza gravitacional. A través de todos estos sentidos podemos experimentar e interpretar los diferentes estímulos del medio ambiente, dando una respuesta adaptativa que nos permita funcionar de una manera armónica y organizada en nuestra vida diaria.

Nuestro cerebro debe organizar y ordenar a distintos niveles neurofisiológicos todas las sensaciones para que la persona pueda auto-regularse a nivel motor y comportamental, adecuándose a las diferentes demandas del contexto. La integración sensorial permite identificar a aquellos individuos, especialmente niños, con Disfunciones en Integración Sensorial (DIS), que malinterpretan los estímulos sensoriales como resultado de una organización ineficiente de esa recepción sensorial captada por el sistema nervioso.

Abordar los problemas de autorregulación en los niños dentro del contexto de su vida diaria es una tarea importante para los terapeutas ocupacionales desde esta perspectiva, ya que permite analizar el procesamiento de las diferentes sensaciones  del niño (inputs) en relación a su habilidad para aprender y moverse, aspectos esenciales para su desarrollo a todos los niveles.

 

 

<< volver