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La aportación de la Orden Hospitalaria a la Iglesia y a
la sociedad
La aportación de la Orden a la Iglesia y a la sociedad desde el siglo xvi ha
sido muy rica, tanto desde el punto de vista espiritual, como humano y
social. Nos lo dice el mismo P. Menni “el Sumo Pontífice Pío v entiende que
la práctica de la santa hospitalidad es un argumento irresistible a favor de
la fe, que inspira el espíritu de caridad
Sor María Concepción Ochotorena
En el siglo XVII, la Orden en su rama española llegó a tener 60 hospitales en España, 11 en Portugal, 60 en América, 5 en Filipinas y 5 en las colonias portuguesas. El proceso de decadencia tiene causas internas y externas. Desde 1800 hay un proceso de ataque y desgaste a todas las obras de la Iglesia. Hasta 1835, en España desaparecieron más de 52 centros, quedando sólo 7. En 1850 sólo quedaron Sevilla y Madrid.
Lugares emblemáticos y nuevas presencias El interés de la Orden por volver a implantarse, después de la Desamortización, en la que había sido su cuna es un objetivo apostólico y hospitalario. Se trata de recuperar los lugares emblemáticos, como la Basílica de San Juan de Dios de Granada y el primer hospital a ella anexo, pero el motivo es realizar la misión de la caridad donde se necesite y sea posible. La mayoría de las presencias serán nuevas y no recuperaciones. En medio de una etapa muy convulsa social y políticamente, que no favoreció ni el desarrollo sereno ni lineal de la restauración, el proceso real se integra dentro de una legislación que por una parte se opone a la presencia de obras apostólicas de órdenes religiosas y por otra emite una serie de leyes de beneficencia social y de interés político por la atención a los enfermos mentales.
Peculiaridades organizativas Dentro de las condiciones sociopolíticas y legislativas de su tiempo, el P. Menni volvió a implantar la caridad de la Iglesia, que en él toma la forma propia de la hospitalidad, en 24 centros. Éstos tienen dos peculiaridades organizativas que cabe destacar, son centros especializados en la atención a la que se dedican con dos áreas prioritarias: las enfermedades mentales y los niños raquíticos y escrofulosos. Los primeros funcionan siempre como centros concertados administrativamente con las Diputaciones, aunque se atiende también a enfermos de beneficencia y hay una sección de pensionistas.
Los segundos tienen una organización más sencilla, suelen ser más pequeños y administrativamente se sustentan con la limosna de personas benefactoras. En todos ellos la hospitalidad es una forma de la caridad de Cristo cuando pasó por este mundo, supone la atención directa a la persona y el cuidado tanto corporal como espiritual. La persona se entiende como una unidad compleja que solicita una atención integral y no sólo la atención a una enfermedad. El P. Menni entiende que la finalidad de la red asistencial que forman los centros tiene una unidad en su motivación: ejercer la caridad, en su modelo asistencial que integra en el bien de la persona la ciencia y la caridad y en su finalidad: dar gloria a Dios, crecer en santidad y beneficiar a las personas, a sus familias y con ello a la sociedad.
Primera red de atención psiquiátrica en España La obra fundacional de Benito Menni, entre 1876 y 1903, se puede considerar la creación de la primera red de atención psiquiátrica en España. Este dispositivo asistencial atendía en 1919 a 4.195 enfermos mentales, dependientes de la beneficencia pública, lo que suponía el 37% de la totalidad. El 55,6% de las plazas de nueva creación entre 1879 y 1920 se debe a la actividad fundacional del P. Menni. Todos los centros tenían una misma organización clínica y administrativa, los principios asistenciales constituyen la “hospitalidad” cristiana y son idénticos en todos los centros. Explicitan lo que es la Iglesia de Jesús. Entre estos centros había permeabilidad de personal. En aquel modelo asistencial, la gestión y el gobierno de los centros dependían directamente del personal religioso de la Orden de San Juan de Dios o de la Congregación, según el caso. De modo que la identidad eclesial de cada uno de ellos era una extensión del mismo ser de las Corporaciones religiosas. El P. Menni organizó preferentemente la presencia de un ejercicio de la sanación y el cuidado en centros propios. Con ello trataba de tener plena libertad y autonomía en las decisiones asegurando que la ciencia y la caridad se ayudasen mutuamente y de manera equilibrada, salvaguardando los principios y criterios cristianos en todos los procesos y ámbitos.
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